Sobrevivencia en Alta Vista Hotel, Bunker Hill / John Fante & Charles Bukowski (Diario Perfil) – por Juan Arabia

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El primer acercamiento de la obra de Fante con el público fue un breve cuento titulado “Altar Boy”, publicado en la revista The American Mercury (fundada y dirigida por H. L. Mencken) y al que hace más de una referencia en Pregúntale al polvo, aunque bajo otro título (el título que aparece en ficción es “El perrito que reía”).
Sin dinero, lejos de su familia, y con un texto publicado en una revista, Fante se convirtió en Arturo Bandini, el gran escritor. Como el Cañon del Colorado, Fante también se formó por un río predecesor. Pero a diferencia de sus precursores, muchos de los que aún estaban vivos, él era pobre (casi indigente) y estaba solo realmente.
Esto no quiere decir que su lamento haya sido el único en los años treinta. Pero precisamente, si un escritor del tamaño de Scott Fitzgerald ─incluso consagrado─ se rendía ante todo publicando El Crack-Up en 1936, ¿qué podía esperar un joven de procedencia humilde e inmigrante que terminaba su primera novela el mismo año?
Una esperanza radiaba desde su interior. Fante enfrentaba la realidad con los puños desnudos, imponía su voluntad de vivir, escribía desde su corazón.
Una nota del editor estadounidense del libro póstumo que aparece bajo el título de Camino de Los Ángeles, además de las memorias de su hijo Dan publicadas en el 2011 (A Family´s Legacy of Writing, Drinking and Surviving) y cartas del autor (John Fante: Selected Letters, 1932-1981) brindan mucha información sobre la vida de John Fante en los años treinta. Se comprobó que vivía en un altillo en Long Beach y que, más tarde, consiguió un contrato para escribir su primera novela (finalmente rechazada por Knopf). Estos sucesos se comprenden mejor en Pregúntale al polvo, donde su alter ego Bandini logra vivir de los pocos cuentos que consigue publicar en las revistas.
En la continuación de la saga Bandini, Sueños de Bunker Hill, el joven autor narra sus inicios como guionista de cine, oficio del que vivió por muchos años. Allí confiesa que escribir guiones era mucho más fácil y que le daba más dinero.
Pero todo se hizo mucho más esclarecedor hacia 1979, cuando Bukowski le escribió al mismo autor solicitando información para la introducción que él estaba preparando de Pregúntale el polvo (prólogo que resultó fundamental, como dijimos, para su posterior descubrimiento). Fante, fríamente enumerando sus respuestas, y como buen padre del realismo, despejó todas las dudas y misterios de la novela que cambiaría la vida de muchos escritores: “Entre 1934-1935 yo vivía en el Alta Vista Hotel de Bunker Hill. Escribía sólo algunos fragmentos – pequeñas historias para The American Mercury. Nunca tuve ganas de involucrarme con una novela, excepto por la presión de tener que pagar 6 dólares a la semana por un alquiler – una carga aplastante. Mi espalda todavía se dobla por el peso de esa terrible tarea”.

Publicado en la edición Impresa de Cultura del Diario Perfil – Domingo 25 de Septiembre de 2016 – Columna escrita para la Nota de Tapa “John Fante: El mayor de los malditos” http://www.perfil.com/cultura/john-fante.phtml

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