«La señora gorda» de J. D. Salinger, por Juan Arabia

Walt Whitman, ciertamente, habría enseñado que nadie más que uno mismo podría escribir algo sobre su vida. Chesterton, advirtiendo lo mismo, pero partiendo quizá desde un lugar diferente, proponía que encontrar el tesoro de la isla de Stevenson era adueñarse, simplemente, del corazón mismo de Robert Louis.

Ahora, con Salinger, nos debe suceder algo parecido: porque sabemos, en primer lugar, que ninguna novela que valga la pena puede omitir aquel detalle autobiográfico; y también, porque Jerome David Salinger no puede ser más que Holden, que Buddy, o Franny y Zooey y, aunque nos cueste reconocerlo, aquel personaje tan místico como Cristo: Seymour Glass.

No importarán las fechas ni el orden cronológico de sus trabajos: atenderemos a los fantásticos y puros sentimientos que nos despierta su obra.

Una verdadera sensación de que «todo es una mierda» se evidenciará en cada una de sus páginas. Todos son unos idiotas, y verdaderamente…

View original post 1,562 more words

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s