El enemigo de los Thirties, de Juan Arabia

EL OCÉANO AVARO

Y el que permanece en amor permanece en Dios, o sin él.
No hay todavía una criatura viva que no haya sido ni buena
ni mala.
Defensor de la verdad, Rimbaud trenzó en el cielo su estadía.
Mientras dormía: la brasa de lo que comíamos ayer.
Voy a ir a Charleville con plata prestada desde el cielo.

Matar al individuo, a la experiencia… Soltar una lágrima.
Disimularla.
Vivir en la hermandad del silencio… Perpetuo.
Quiero escribir con el corazón, y olvidar lo que estoy haciendo.
Quiero escribir como el aire es en el mundo.
El océano es avaro, decía el que multiplicó a la ciencia
y la acorraló en una ventana iluminada por el sol:
haciendo explotar los conductos que unen la ballena con el cielo.
Más tarde, la corona no alcanzó la montaña:
y guiñaron el ojo con la complicidad de un padre.
No fueron sus amigos…

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