Un gin meando carne viva carburador V8 dual hijo de puta de Los Ángeles — de Dan Fante

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ISBN: 978-987-45761-1-8
Idiomas: Inglés – Español
Editorial: Buenosaires Poetry
Colección: Abracadabra
Traducción, Prólogo y Notas: Juan Arabia
Diseño Editorial: Camila Evia

La tradición norteamericana mantiene una circulación ya definida en términos de reproducción, esto es: una forma de estandarización o anticipación de las nuevas formas de expresión o sentido. En Estados Unidos, las «escuelas de poesía» —al menos hasta Bukowski— no hicieron más que generar un diálogo entre precursores y tendencias: Eliot construyó el muro que la Generación Beat se encargó de derribar, levantando de la carretera las hojas muertas de la tradición; los Confesionalistas, como Lowell y Bly, buscaron una salida por debajo de cuevas o antiguas tradiciones. Pero incluso autores como Jack Kerouac o Allen Ginsberg, que se lanzaron sobre la experiencia misma, respondieron en forma causal, indirecta, sobre un sedimento formal, a veces difuso, pero definitivamente ortodoxo.
La crítica norteamericana representa esta visión, y sus máximos pilares —como Harold Bloom, Emory Elliot o James Breslin— siguen esperando que desde las aulas de Yale, Princenton o Berkeley surja el nuevo poeta, o profeta, Emersoniano-Whitmaniano.

Olvidando estos patrones —“ese plomazo de T.S. Eliot”— y encierros universitarios, la poesía de Dan Fante se preocupa por saber qué es lo que ocurre bajo el sol. Y a pesar de que los infortunios y las desgracias cercaron su vida (el horrible destino de su padre y su hermano, Nick), un solo propósito encierra su obra: escribir desde y con el corazón… Porque con los escritores de lo que siempre se trata es de sentir sus sentimientos.
Lejos de «escuelas», la formación de Fante se inscribe en una línea de “santos anormales escritores muertos / que ahogaron el dolor de sus corazones puros / en tanques de gin”.
Ahogado en gin, acabado y nacido de nuevo, “esta voz que sobrevivió a psiquiatras y cárceles y tres divorcios y el suicidio”, Dan Fante mea con la misma intensidad que Rimbaud: hacia un cielo oscuro, muy alto, muy lejos… Mea del mismo tanque que Carver, Bukowski y su padre —John— llevaron lleno a la otra vida.
Todas estas páginas encierran demonios y tristezas. Pero algo anterior las sostiene, algo sensible y eterno, parecido a una llama
blanca…

Juan Arabia,
8 de Junio de 2015, en Buenos Aires

10-6-93

Al otro lado de la calle por encima de los acantilados
me metí a la fuerza por las todavía-no-eléctricas-y-conectadas
rejas gruesas de hierro
para echar un vistazo

Y ahí estaba
en el empedrado patio de entrada
todavía en construcción
bloqueando incluso la luz de la luna
una inmensa fuente de mármol de tres pisos
todavía sin funcionar
a unos seis metros de altura con seis (a punto de ser) cisnes lanzando agua
mirando hacia adentro
escupiendo éxtasis a un (más alto que yo) bebé cupido sin pito y
con alas gordas doradas
que hacía equilibrio sobre un pie

Ahí parado mirándolo
enfrente del nuevo vecino de mi mamá de 5 millones de dólares
indecisa
indignación italiana del Renacimiento Moderno Español
con vista a Point Dume beach en Malibú

Pensé
esto es lo que mi padre quiso evitar hace cuarenta años al mudarse
de Hollywood

Así que me subí y oriné en el estanque seco
y escondí mi pija cuando terminé
subí el cierre de la bragueta
y le tiré un beso a cupido
y grité en favor del fantasma de John Fante:
Andáte a la mierda vos y la Warner Brothers entera

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